¿Qué es una economía de escala?

¿Cómo funciona una economía de escala?

Cada día se escucha con mayor frecuencia esta expresión, que tiene su origen en la microeconomía (esa rama de la economía que estudia el comportamiento de los agentes individuales), pero que se encuentra fácilmente en una multitud de textos que no siempre están relacionados con su significado primario.

Su definición es simple, pero que una empresa logre alcanzar este nivel es un punto de inflexión que debe cruzarse para optimizar sus resultados.

¿Qué es la economía de escala?

Empezaremos con la definición, llamamos economía de escala a la situación en la que las empresas consiguen crecer tanto que la producción se reduce.

En otras palabras, se trata de un nivel de producción tal que cuanto más se produce cada producto, menos cuesta a la empresa individualmente y, por lo tanto, obtiene un beneficio adicional más que proporcional por cada unidad producida o vendida más allá de ese punto.

Se trata de un concepto tradicional a largo plazo en los negocios y se refiere directamente a la reducción de los costos unitarios a medida que aumenta el tamaño de la empresa y su capacidad de producción.

¿Cómo funciona una economía de escala?

A menudo se debe en gran medida a un efecto de palanca producido por los elevadísimos costos fijos de algunas empresas que, una vez superados en un determinado nivel de producción, el costo variable específico por unidad se hace cada vez más pequeño y, por lo tanto, podemos obtener mejores beneficios.

Se trata de un fenómeno muy común en las grandes empresas y representa una ventaja competitiva sobre las PYMES que, incapaces de crecer o estancarse, no suelen llegar a este punto de economías de escala, lo que las deja en una posición débil en un mercado dominado por empresas más eficientes por su tamaño.

 

Tipos de economías de escala

  • Interno: o nacido dentro de la empresa.
  • Externo: logrado gracias a factores no controlados por la organización (sector de actividad, ventajas fiscales por tamaño, país de expansión...).

Aún así, las empresas que lo logren no deben acomodarse, ya que esto puede resultarles contraproducente.

Esas empresas pueden haber dominado su nivel de producción, pero a medida que siguen tratando de ganar cuota de mercado, entran en nuevos mercados y, a medida que crecen, pierden sus economías de escala.

Por lo tanto, se trata de una situación que no sólo debe contemplarse como un objetivo a largo plazo, sino que también debe mantenerse mediante la creación de valor más hacia los propios socios (mediante la obtención de mayores beneficios) que hacia el resto del mercado (a menos que esto conduzca a precios más bajos).

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