¿Por qué Alemania se beneficiaría de un rescate financiero de otros países?

Mucha gente puede no saberlo, pero esta ha sido una semana histórica para España. Con los datos de que disponemos hoy, debemos tener claro que ya no hay duda de que la crisis de 2008 será una anécdota comparada con esta. 

España necesita 300 mil millones

Cuando el estado de alarma termine, no es que vayamos a estar en la peor crisis de nuestra historia. Es que nos enfrentaremos a una España sin empresarios, y los pocos que queden no podrán contratar por el alto coste. Y entonces nos daremos cuenta de que, por ejemplo, el repentino aumento del 22% del salario mínimo interprofesional, o los gastos innecesarios como el control del tiempo, están destruyendo puestos de trabajo.

Las propias estimaciones del Gobierno español, que nunca han dejado de ser optimistas, nos dejan en 2020 con una tasa de desempleo del 20% y una deuda del 115%. Esto significa que debemos acercar a nuestro país al abismo del rescate financiero en el mejor de los casos.

En 2012, en el peor año de la crisis económica, España experimentó un pico en las necesidades de financiación de 350.000 millones de euros. Sólo pudimos encontrar 250.000 millones de euros en los mercados financieros, por lo que tuvimos que pedir a Europa que congelara fondos por valor de 100.000 millones de euros para asegurar la supervivencia de nuestro sistema financiero.

En 2020, las necesidades de financiación del Gobierno español ya se estiman en 300.000 millones de euros, y con una prima de riesgo creciente. Saque sus propias conclusiones.

Nuestro Gobierno, en lugar de afrontar la situación de forma responsable y abordar las reformas estructurales que necesitamos y tratar con los principales partidos de la oposición de frente, prefiere seguir atrincherado en el marketing político y la inacción. 

 

Alemania necesita a Europa

Los debates dentro de la Unión Europea han sido muy animados en las últimas semanas. Francia, Italia y España han formado la línea de frente de la falsa solidaridad, contra Alemania, los Países Bajos y los países nórdicos, entre otros. El clásico eje norte-sur.

Es cierto que Alemania es sólo una voz. Pero es probablemente el voto más importante de toda la eurozona. Es esencial que se adopte una posición a favor de los mecanismos de financiación ligera para que prevalezca la voluntad de los países del Sur.

Y, lamentablemente, y a pesar de que es una posición contraproducente para la Unión Europea a largo plazo, eso es lo que sucederá.

Alemania es uno de los caballos oscuros en esta crisis. Todos los ojos están puestos en España o Italia como los países más afectados, pero los principales indicadores sitúan a Alemania en niveles de crecimiento muy preocupantes.

Hay que tener en cuenta que la fuerza de Alemania radica en dos elementos: su sector exterior (50% del PIB) y su sector industrial. En un momento en que el mundo se enfrenta a la peor crisis de su historia reciente y las cadenas de valor mundiales están rotas, difícilmente podemos esperar que la locomotora alemana se recupere rápidamente.

Alemania no necesita un paquete de estímulos para su economía nacional. Necesita un plan de choque para sus mercados internacionales, entre los cuales Europa (casi el 40% de sus exportaciones) está en primera línea y, además, es el único lugar donde tiene influencia directa en la toma de decisiones.

En otras palabras, a Alemania le interesa financiar un paquete de rescate para Europa con el fin de revitalizar el mercado único.

Tanto es así que Angela Merkel ya ha abierto la puerta a una financiación adicional para la Unión Europea. Los mecanismos de salvación ya están en marcha, y lo mejor que nos puede pasar a los europeos es que se combinen con una estricta condicionalidad que ponga a todos los países de la UE en igualdad de condiciones cuando esta crisis llegue a su fin.

Sólo así podremos avanzar en la construcción de una verdadera Unión Europea y resolver los problemas estructurales de la actual (unión bancaria, marco fiscal, etc.): el cumplimiento de las mismas normas comunitarias para todos.

Alemania lo sabe y sus responsabilidades incluyen no sólo evitar la ruptura de la UE a corto plazo, sino también asegurar su supervivencia a largo plazo. Cualquier otra cosa es abrir las puertas aún más al populismo y al nacionalismo, lo que podría costarnos la mejor construcción institucional de nuestra historia económica reciente.

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